domingo, 9 de diciembre de 2007

Iquique; pampa, mar, recuerdos de gloria

Iquique, guardiana de los vestigios de tiempos de oro de la Nación, recuerdos de una economía pujante gracias a un salitre cuyos beneficios se evidencian hasta hoy.
Orgullo de las glorias patrias, en sus arenas sangre sudor y lágrimas de anonimos soldados y trabajadores, sostienen un pasado que es necesario recordar para aquellos que con orgullo nos decimos chilenos.




Por Augusto Scarella Arce


No solo de playas y altos edificios se compone el Iquique de hoy.


Entre sus calles se observan modernas y antiguas construcciones de la época de oro.

Con esmero sus habitantes se esfuerzan por mantener los añosos edificios, confeccionados con madera de pino oregón, una de las más finas del mundo.

El municipio ha logrado desarrollar un plan de hermoseamiento que respeta la línea edificativa de antaño.

Sus calles evocan y trasladan la mente cien años atrás.


Porches de madera, tallada exquisitamente, hacen al visitante admirar cada una de las fachadas.


El detalle muestra las esfuerzos del municipio por mantener las tradiciones.


El sol, siempre en el alto, juega con los colores de las casas.


El tranvía, espera por sus pasajeros.

La Tirana, pueblo ubicado a hora y media de Iquique, famoso por su festividad de culto a la virgen, efectuada en el mes de julio de cada año, espera por visitantes.

La iglesia y la explanada donde las diabladas exponen sus bailes.

Un exponente del tamarugo, árbol originaria de la pampa, único refugio del implacable sol.

Pisagua, pueblo costero ubicado a tres horas y media de Iquique, no demuestra poseer los mismos recursos de antaño. Esta construcción es milagrosamente habitada.


Pese a la falta de recursos, el pueblo mantiene su teatro, que demuestra que Pisagua, alguna vez fue una pujante ciudad.

Detalle del cielo del teatro de Pisagua. Cabe recordar que el mismo tiene sobre cien años.

Pisagua, requiere de una inversión en dinero que impida que su alicaída infraestructura sucumba a los efectos de tiempo.


El pabellón patrio, indica el lugar donde se conmemora el asalto y toma de Pisagua, la primera operación anfibia en el mundo.


En el cementerio de Pisagua, se observan vestigios de la guerra. Este panteón pertenece a la beneficiencia peruana y data de los tiempos de la guerra del Pacífico.


Las tumbas de su cementerio señalan la antiguedad del mismo.

La arena es la cubierta de estas tumbas.

La aduana de Iquique, edificio histórico de los tiempos del salitre.



El barrio céntrico, sostiene la misma infraestructura que hace cien años.

Letreros con instrucciones en caso de tsunamis, nos recuerdan la permanente posibilidad que alguno ocurra en ciudades costeras.


Los imponentes cerros parecieran cobijar la ciudad.

Sancho Panza y Don Quijote inmortalizados en el Club Español de Iquique.

El club Croata, de fachada blanca, junto al Español, son los más importantes.
El bar del club español, sorprende con tanto detalle arquitectónico.

La plaza de Iquique, posee los edificios más antiguos.

La fachada del cuidado teatro municipal.

La torre de la plaza, posee el reloj y campanario iniciales de la ciudad.

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