domingo, 6 de mayo de 2007

Henry Cartier-Bresson; su visión exacta de la realidad.

Para éste maestro del siglo XX, reflejar el testimonio de la humanidad, fue su vida.

Por Augusto Scarella Arce.

El año 2004, a los 96 años de edad dejó de existir uno de los más perfectos exponentes de la fotografía mundial. Su manera de reflejar en la cámara el momento exacto de un suceso, instancia o siemple hecho, con un blanco y negro riguroso, hacen sentirse dentro de cada instantánea obtenida.

Elegí estas tres fotografías luego de haber dado un vistazo a su obra:


Sevilla 1933.

Un grupo de niños juegan dentro de los destrozos de una casa, producto de la guerra civil que afectó esa provincia española en esos años. La instantaneidad capturada otorga un realismo impresionante a la fotografía, donde cada detalle es visible.



Londres 1937.

Esta señora descansando en el Hyde Park, hace respirar el frio que debe haber sentido en ese momento.

México. 1939

La composición de ésta fotografía no deja a dudas de la sensación de pobreza y sufrimiento del cuadro retratado.


En resumen, la obra de Cartier-Bresson impacta por el realismo capturado con la sencillez del blanco y negro. Es como si a través de cada fotografía el tiempo se suspendió en las tomas, para nuestro regocijo.

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